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Santo Evangelio Mateo 21, 33-43  XXVII Domingo Tiempo ordinario catequesis Padre Antonio Pavia

Santo Evangelio Mateo 21, 33-43  XXVII Domingo Tiempo ordinario catequesis Padre Antonio Pavia4. Okt.56 Min.

<p><b>Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 33-43  XXVII Domingo del Tiempo ordinario</b></p><p><br /></p><p><b> Parábola de los viñadores homicidas</b></p><p>33 «Escuchad otra parábola. Era un propietario que plantó una viña, la rodeó de una cerca, cavó en ella un lagar y edificó una torre; la arrendó a unos labradores y se ausentó.</p><p>34 Cuando llegó el tiempo de los frutos, envió sus siervos a los labradores para recibir sus frutos.</p><p>35 Pero los labradores agarraron a los siervos, y a uno le golpearon, a otro le mataron, a otro le apedrearon.</p><p>36 De nuevo envió otros siervos en mayor número que los primeros; pero los trataron de la misma manera.</p><p>37 Finalmente les envió a su hijo, diciendo: “A mi hijo le respetarán.”</p><p>38 Pero los labradores, al ver al hijo, se dijeron entre sí: “Este es el heredero. Vamos, matémosle y quedémonos con su herencia.”</p><p>39 Y agarrándole, le echaron fuera de la viña y le mataron.</p><p>40 Cuando venga, pues, el dueño de la viña, ¿qué hará con aquellos labradores?»</p><p>41 Dícenle: «A esos miserables les dará una muerte miserable arrendará la viña a otros labradores, que le paguen los frutos a su tiempo.»</p><p>42 Y Jesús les dice: «¿No habéis leído nunca en las Escrituras: = La piedra que los constructores desecharon, en piedra angular se ha convertido; fue el Señor quien hizo esto y es maravilloso a nuestros ojos? =</p><p>43 Por eso os digo: Se os quitará el Reino de Dios para dárselo a un pueblo que rinda sus frutos.»</p><p><br /></p><p><b>Reflexión: Mi herencia eres Tú, Señor</b></p><p><br /></p><p>A todo hombre se le abren en su vida dos herencias; una, la del mundo, marginando a Dios, y la otra, el mismo Dios, a quien subordinamos los frutos de nuestros trabajos. La herencia huérfana del soplo de Dios no está mal, tiene su aliciente, pero el tiempo se encarga de mostrarnos que es insuficiente y solo se conforman con ella los que poco esperan de su vida.</p><p>A los que escogen a Dios como su herencia, hay que envidiarles pues 2.000 años de historia avalan que ninguno de ellos se arrepintió de su apuesta... Apostaron por Dios y Él les hizo hijos suyos..a todos los efectos...¿Cuales? ..Están prometidos en el Evangelio..</p><p>(Por el padre Antonio Pavía)</p>