
← Podcast El Lugar de Su Presencia9. Sept. · 37 Min.
No mates a tu David - Carlos Olmos
¿Y si la persona que hoy te incomoda, te desafía o incluso amenaza con quitarte protagonismo, en realidad es alguien que Dios puso cerca de ti para ayudarte a crecer?
Saúl tuvo a David frente a sus ojos, pero su inseguridad le impidió reconocer el tesoro que Dios había puesto a su lado. Lo que pudo convertirse en mentoría, equipo y legado terminó transformándose en comparación, resentimiento y persecución.
Un liderazgo sano no necesita apagar a otros para demostrar su valor. Al contrario: descubre talentos, desarrolla personas, acompaña, corrige, reconoce avances y crea espacios para que otros lleguen más lejos. Porque un líder que enseña y cree en las personas, multiplica.
Tal vez el problema no es que haya un David creciendo a tu alrededor, sino que todavía no has aprendido a celebrar que Dios también puede hacer grandes cosas a través de otros.