
← El Garaje Hermético de Máximo Sant23 aug · 20 min
TUNING años '70: Sin internet... ¡y sin ITV!
Hoy os proponemos viajar a una España donde había dos palabras que no existían: "tuning" e Internet. En realidad, el concepto existía, pero se llamaba “preparación”. En esos años, los caballos se sacaban a base de lima, carburadores dobles, escapes casi libres y mucha, pero que mucha, intuición.
Os contamos cómo se convertían modestos utilitarios en bestias de competición completamente artesanales en un paraíso salvaje donde reinaba la libertad total porque... ¡no existía la ITV para turismos!
Para entender lo que significaba modificar un coche en la España de 1970, hay que borrar de la mente todo lo que conocemos hoy. Actualmente, cambiar un volante o modificar la suspensión exige proyectos firmados por ingenieros y pasar por la ITV.
En los setenta, la impunidad administrativa era casi total. Podías alterar la cilindrada o ensanchar las vías hasta lo grotesco. Mientras el coche no se cayese a pedazos al pasar junto a la Guardia Civil, eras libre de hacer y deshacer bajo el capó.
No había medios, pero sobraba imaginación
A principios de la década, el parque móvil español era un ecosistema cerrado. Comprar un coche de importación era un lujo inalcanzable, así que el conductor medio se movía en SEAT, Simca, Renault o Authi. Si querías correr más, no podías ir al concesionario a por la versión GTI. Tenías que bajar al taller del barrio y confiar en el mecánico metido a preparador.
Preparar un coche era una disciplina empírica. En los primeros años 70, el objeto de deseo eran modelos como el SEAT 850 Coupé o el Mini 1275 C. La obsesión era imitar a los Abarth italianos o los Cooper británicos con presupuesto nacional.
Las modificaciones mecánicas más habituales incluían:
Árboles de levas modificados: Se buscaba mayor "cruce" para que el motor aullase al subir de vueltas, a costa de un ralentí inestable.
Carburadores de doble cuerpo: Sustituir el raquítico carburador de serie por un Weber o un Solex era el sueño de todo aficionado.
Colectores de escape independientes: Se vaciaban silenciadores para que el coche mejorara la salida de gases y sonara como un auténtico pura sangre de carreras.
Culatas rebajadas: Se llevaba la culata al tornero (o se limaba a mano sobre un cristal) para aumentar la relación de compresión.