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Historia ficción. SEAT 124 ¡de tracción delantera!… ¿o SEAT 123?

Historia ficción. SEAT 124 ¡de tracción delantera!… ¿o SEAT 123?24 sept19 min

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Hoy nos adentramos en una de nuestras exclusivas "historias ficción" para reescribir uno de los grandes mitos del automovilismo. ¿Qué habría pasado si el legendario SEAT 124 hubiera sido de tracción delantera? Para comenzar su hubiese llamado SEAT 123. Lo más curioso de esta ucronía es que estuvo a una simple chispa de convertirse en realidad.

La batalla de Turín: Giacosa contra Valletta

Para entender este universo paralelo, debemos viajar a la fábrica de Mirafiori, en Turín, a mediados de los años sesenta. Allí se libraba un intenso debate filosófico que marcaría el rumbo del motor europeo. Por un lado, el genial ingeniero Dante Giacosa, padre del Fiat 500, apostaba decididamente por la tracción delantera y el motor transversal. En el extremo opuesto, el presidente Vittorio Valletta, de corte conservador, consideraba la tracción delantera un riesgo innecesario y defendía la propulsión trasera de toda la vida.

Giacosa desarrolló en secreto el Proyecto 123, una berlina de tracción delantera destinada a conquistar Europa. Paralelamente, el equipo oficial trabajaba en el Proyecto 124, de corte tradicional. La historia real cuenta que, durante una prueba decisiva, el prototipo del 123 sufrió una fuga de combustible y ardió frente a la cúpula directiva. Valletta, espantado, dictó sentencia y aprobó el Proyecto 124.

El triunfo del Proyecto 123

Pero en nuestro universo paralelo, el mecánico revisó los manguitos. No hubo fugas ni fuego. El prototipo demostró un comportamiento dinámico impecable, sin sobreviraje y con una habitabilidad interior asombrosa gracias a la ausencia del túnel de transmisión. Valletta quedó cautivado y el Proyecto 124 fue descartado para siempre.

En el Salón de Ginebra de 1966, la presentación del Fiat 123 dejó al mundo sin palabras. Su motor de 1.197 cc dispuesto transversalmente y su suelo completamente plano le valieron el apodo de "el milagro de Turín". Sus competidores directos quedaron obsoletos de la noche a la mañana y el vehículo arrasó como Coche del Año en Europa en 1967.

La revolución sociológica en España

Cruzando los Pirineos, el impacto de este vehículo habría transformado nuestro país. En 1968 se habría presentado el SEAT 123, obligando a la fábrica de la Zona Franca a modernizarse radicalmente para ensamblar mecánicas transversales. Para la clase media española del desarrollismo, el coche supuso un salto a otra galaxia: un habitáculo inmenso, un maletero sin el estor