
← La ContraHistoria17 sept. · 1 h 35 min
Osos, leones y águilas
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El oso, el león y el águila son, aparte de unos animales extraordinarios, los motivos más habituales de la heráldica europea. Su rastro sigue visible en nuestros días en los escudos de familias, ciudades y países. El oso fue el primero en aparecer porque era el animal más grande de Europa. Eso significaba que cualquiera podía encontrarse con uno y verlo con sus propios ojos. Celtas, germanos y eslavos lo asociaban a la fuerza y al valor. En tanto que en Europa no había monos el oso era, además, el animal más parecido al hombre, hasta el punto de que en el siglo XIII se diseccionaban para enseñar anatomía en las escuelas de medicina. La Iglesia, siguiendo a San Agustín, que quería erradicar los cultos paganos, lo convirtió en símbolo del diablo, la lujuria y la pereza. Sobrevivió en el folclore y en las armas de algunas ciudades importantes como Berna, Berlín o Madrid, cuyo oso junto al madroño recuerda un pleito en 1222 entre el concejo y el clero. Cuando nació la heráldica en el siglo XII su declive ya era imparable. La derrota de Alberto de Welf, apodado el Oso frente a Enrique de Brandeburgo, conocido como el León durante una disputa en el seno del Sacro Imperio selló simbólicamente el relevo. El oso terminó primero como animal de feria y luego como mascota infantil de peluche.
El león era el rey de los animales en la cuenca del Mediterráneo desde la Antigüedad, pero luego desapareció de la simbología. Renació entre los siglos XII y XIII y se fue imponiendo poco a poco. Los leones europeos se habían extinguido hacía siglos, lo que los convertía en un símbolo más fácil de controlar para la Iglesia, que además contaba con una larga tradición bíblica de leones, empezando por el de Judá. Para depurar al león de sus rasgos negativos crearon el leopardo heráldico, un león que miraba de frente y que siempre tuvo muy mala fama. Los tres leopardos de los Plantagenet ingleses pasaron a llamarse leones a finales del siglo XIV para esquivar las burlas francesas durante la guerra de los Cien Años. En España el reino de León adoptó el animal por simple asonancia con la Legio VII. Ese león, el primer escudo propio de un reino europeo, se extendió por municipios, linajes y ciudades americanas como Caracas, Santiago de Ch