
← Podcast Catolicos en Camino8 oct. · 5 min
Santo Evangelio Diario 7 de octubre Mons Enrique Diaz Diaz
<p>7 Octubre </p><p>Nuestra Señora del Rosario </p><p>Gálatas 2, 1-2. 7-14: “Reconocieron la gracia que me había sido dada” </p><p> Salmo 116: “Bendito sea el Señor” </p><p>San Lucas 11, 1-4: “Señor, enséñanos a orar” </p><p>Los evangelistas no hacen una crónica de la vida de Jesús ni tampoco una historia en el </p><p>sentido riguroso de la palabra, pero nos muestran sus actitudes fundamentales y sus </p><p>elecciones radicales a favor del Reino. Un hombre que tiene solamente unos cuantos </p><p>años para cumplir la misión encomendada por su Padre, que está rodeado por las </p><p>multitudes, que tiene que llevar la Buena Nueva a todas las gentes, y sin embargo un </p><p>hombre de oración, que gasta mucho tiempo en estar en diálogo amoroso con su Padre. </p><p>Con qué razón sus discípulos le piden que les enseñe a orar como Juan enseñó a sus </p><p>discípulos. Y es curioso que Jesús no hace una cátedra de oración, sino simplemente se </p><p>pone a hacer la más bella oración que encierra todas las cualidades que debe tener </p><p>nuestra plegaria. Inicia con la plena aceptación de reconocernos como hijos de un Padre, </p><p>un Padre que nos ama y nos ha creado, un Padre en cuyas manos estamos, un Padre que </p><p>no es sólo mío sino también de mis hermanos. Si repitiéramos cada día y muchas veces </p><p>al día esta sencilla verdad: “Padre Nuestro”, con todo lo que encierra, ya estaríamos </p><p>dándole mucho sentido a nuestra oración. Aunque San Lucas nos presenta una fórmula </p><p>más reducida del Padre Nuestro, en comparación de San Mateo, encierra todas las </p><p>necesidades y las actitudes que debemos tener al hacer oración. Al santificar su nombre </p><p>lo alabamos como Creador y liberador y nos comprometemos a asemejarnos a Él, </p><p>siendo co-creadores y liberadores cada día. Nos manifestamos humildemente como </p><p>dispuestos a recibir su Reino con todo lo que ello implica en pensamientos y acciones </p><p>que nos lleven a hacerlo realidad. El pan necesario para el sustento lo entendemos como </p><p>“nuestro” y asumimos que compartiremos la mesa común con los hermanos. La base de </p><p>nuestras relaciones serán el reconocernos necesitados de perdón y dispuestos a otorgar </p><p>el perdón a quienes nos hayan ofendido. Finalmente al pedir que nos libre de la </p><p>tentación reconocemos nuestra debilidad y nos proponemos nosotros mismos no </p><p>ponernos en ocasión de pecado. Bella oración que tenemos que renovar y actual