
← Reflexiones diarias Padre Juan Diego Ruiz Arango. Medellín. Colombia.13 juil. · 6 min
Reflexión Domingo 12 de julio de 2026. La riqueza del maestro.
<p>Primera lectura</p><p>Is 55, 10-11</p><p><br /></p><p>La lluvia hace germinar la tierra</p><p><br /></p><p>Lectura del libro de Isaías.</p><p><br /></p><p>ESTO dice el Señor:</p><p>«Como bajan la lluvia y la nieve desde el cielo,</p><p>y no vuelven allá sino después de empapar la tierra,</p><p>de fecundarla y hacerla germinar,</p><p>para que dé semilla al sembrador</p><p>y pan al que come,</p><p>así será mi palabra que sale de mi boca:</p><p>no volverá a mí vacía,</p><p>sino que cumplirá mi deseo</p><p>y llevará a cabo mi encargo».</p><p><br /></p><p>Palabra de Dios..</p><p>Salmo</p><p>Sal 64, 10abcd. 10e-11. 12-13. 14 (R.: Lc 8, 8)</p><p><br /></p><p>R. La semilla cayó en tierra buena, y dio fruto.</p><p><br /></p><p>V. Tú cuidas la tierra, la riegas</p><p>y la enriqueces sin medida;</p><p>la acequia de Dios va llena de agua,</p><p>preparas los trigales. R.</p><p><br /></p><p>V. Así preparas la tierra.</p><p>Riegas los surcos,</p><p>igualas los terrones,</p><p>tu llovizna los deja mullidos,</p><p>bendices sus brotes. R.</p><p><br /></p><p>V. Coronas el año con tus bienes,</p><p>tus carriles rezuman abundancia;</p><p>rezuman los pastos del páramo,</p><p>y las colinas se orlan de alegría. R.</p><p><br /></p><p>V. Las praderas se cubren de rebaños,</p><p>y los valles se visten de mieses,</p><p>que aclaman y cantan. R.</p><p><br /></p><p>Evangelio</p><p>Mt 13, 1-23</p><p><br /></p><p>Salió el sembrador a sembrar</p><p><br /></p><p>Lectura del santo Evangelio según san Mateo.</p><p><br /></p><p>AQUEL día, salió Jesús de casa y se sentó junto al mar. Y acudió a él tanta gente que tuvo que subirse a una barca; se sentó y toda la gente se quedó de pie en la orilla.</p><p>Les habló muchas cosas en parábolas:</p><p>«Salió el sembrador a sembrar. Al sembrar, una parte cayó al borde del camino; vinieron los pájaros y se la comieron.</p><p>Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde apenas tenía tierra, y como la tierra no era profunda brotó enseguida; pero en cuanto salió el sol, se quemó y por falta de raíz se secó.</p><p>Otra cayó entre abrojos, que crecieron y la ahogaron.</p><p>Otra cayó en tierra buena y dio fruto: una, ciento; otra, sesenta; otra, treinta.</p><p>El que tenga oídos, que oiga».</p><p>Se le acercaron los discípulos y le preguntaron:</p><p>«¿Por qué les hablas en parábolas?».</p><p>Él les contestó:</p><p>«A ustedes se les han dado a conocer los secretos del reino de los cielos y a ellos no.</p><p>Porque al que tiene se le dará y tendrá de sobra,